Tenemos también aquí el meollo de la comprensión de la depresión de muchas regiones industriales prósperas en otra época y con fuerte presencia del movimiento obrero organizado: la región de Los Apalaches en USA, Alsacia-Lorraine en Francia, La Walonie en Bélgica, Euskadi en el Estado Español, Cuenca del Ruhr en Alemania, Norte de Inglaterra y Gales en Gran Bretaña, etc.
De esta manera, Corea del Sur, Taiwan, Hong-kong y Singapur han sido los líderes del crecimiento económico mundial en los últimos 30 años y están entre los principales exportadores. Entre 1.965 y 1.990, el crecimiento anual medio del PIB de los Dragones fue del 7%, frente al 2% de promedio de los países de la OCDE. Las exportaciones de estos países pasaron de representar el 1,7% del total mundial en 1.967 a un 9,2%, es decir, una cifra equivalente a la del Japón para una población mas reducida (75 millones de habitantes).
Corea del Sur controla el 25% del mercado mundial de la construcción naval y es el primer productor mundial de circuitos de memoria electrónicos. Taiwan, con 20 millones de habitantes y las mayores reservas de divisas del mundo, es a su vez el primer productor mundial de calzado y proporciona el 5% de los ordenadores personales que se fabrican en el mundo y el 40% de los teclados y tarjetas para esos ordenadores (17).(Hay que remarcar que el modelo expuesto de industrialización se extiende ahora, bajo la denominación de "los nuevos países industrializados", a países como Malasia, Indonesia, Tailandia y otros).
La República Popular China, que de seguir así puede convertirse en varias décadas en la primera potencia económica mundial (al coste de generar gigantescas diferencias sociales), está derrotando a Japón en la producción de productos de bajo y mediano valor añadido, ha implantado en su territorio mas de 16.000 filiales de multinacionales extranjeras y está asistiendo al traslado a su territorio de plantas productivas procedentes de la estructura industrial de los 4 Dragones (calzados, juguetes, etc.) (18).
En estas condiciones, la ausencia de una "carta social" que garantice una cobertura social básica a todos los habitantes del planeta y de una regulación mundial que prohiba la producción en el incumplimiento de determinadas condiciones sociales, convierten la subcontratación, la flexibilidad y el dumping social en una decisiva base de competitividad internacional.
Asistimos así a un proceso en el que la globalización redistribuye la exclusión mundial, de manera que cada vez hay más pedazos del Tercer Mundo en el Primer Mundo (35 millones de personas en U.S.A., 55 millones en la C.E.E. y la cuarta parte de las familias japonesas viven en la pobreza) y, relativamente, ciertos pedazos del Primer Mundo en el Tercer Mundo. Este proceso está en la base de la tendencia a la deslocalización productiva, a la flexibilidad laboral, a la reducción de los gastos sociales y de los niveles salariales, a los olvidos en materia de protección social, al desmantelamiento del estado asistencial y a la desrregulación del mercado de trabajo, manifestada en los países desarrollados.
5.- La evolución del Mercado de Trabajo en los países desarrollados.